La Casa del Rey Moro. Historia

La Casa del Rey Moro es un conjunto monumental único por su interés histórico, clave en la historia de la Reconquista y en la defensa de la ciudad, a lo largo de la historia.

El conjunto se compone de tres elementos: la Mina de Agua, la Casa y el Jardín.

  • La Mina de Agua de época nazarí (uno de los ejemplos mejor conservados en España).
  • La Casa de estilo neomudéjar concebida por la Duquesa de Parcent a principios del siglo XX a partir de la unión de viviendas del s. XVIII (actualmente en restauración).
  • El Jardín diseñado por Jean Nicolas Forestier en 1912 por encargo de la Duquesa (primera obra reconocida del francés en nuestro país).

Forestier proyecta un jardín mediterráneo, que combina la influencia del clásico jardín hispanomusulmán con el diseño geométrico del jardín francés. Adapta su trazado al estrecho solar en desnivel en el que se asienta, salvado con el diseño de tres terrazas. Aprovecha la potencia del terreno instalando miradores al Tajo y a las montañas.

La Mina de Agua es una compleja obra de ingeniería hidráulica para uso militar. Se construye aprovechando una grieta natural oculta en la pared del Tajo. Su visita propone un recorrido único en descenso hasta el lecho del río Guadalevín (a unos 60 metros de profundidad) a través de una galería que nos traslada a un paraje natural de enorme belleza.

Actualmente son visitables la Mina de Agua y el Jardín Histórico.

Abomelic: el rey Moro

 

La huella del mítico Rey Abomelic ha perdurado en el nombre de este conjunto monumental, así como en el recuerdo de los rondeños. Pero, ¿quién fue este misterioso personaje?

Cuentan las crónicas que un miembro de la dinastía meriní gobernó la frontera occidental del Reino Nazarí entre 1331 y 1339. Era el hijo primogénito de Abú-l-Hasan, sultán de Fez. Y quizá por eso se conocía como Abd-al-Málik Abd al Wahid, ya que la expresión árabe abn almalik significa literalmente «hijo del rey».

Al acceder al trono de Fez, Abú-l-Hasan había pactado una alianza con el Rey de Granada, Muhammad IV, que apenas tenía poder militar suficiente para frenar el avance castellano. Se trataba de enviar sus tropas desde el norte de África para defender el flanco oeste del Reino Nazarí. A cambio, los meriníes de Fez obtuvieron grandes parcelas de poder en importantes ciudades de esta zona, constituyendo una especie de «protectorado meriní» en del Reino Nazarí.

Al frente de esas tropas llegó el hijo del rey. A partir de 1333 capitaneó varias incursiones de saqueo en ciudades controladas por los castellanos, como Gibraltar y Jerez, llegando incluso a las puertas de Sevilla. Fue entonces cuando se proclamó rey de Ronda, Algeciras y Gibraltar.

Una de estas incursiones derivó en 1339 en la conocida batalla de Pagana, cerca del río Guadalete, durante la cual Abd-al-Malik falleció. Sólo un año después, la victoria cristiana en la batalla del río Salado terminó con el dominio meriní al oeste del Reino Nazarí. Existen en la zona dos templos erigidos para conmemorar estas batallas, la Ermita de Nuestra Señora de los Santos en Alcalá de los Gazules y la ermita de Santa María de la Ina.